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En el análisis de la dinámica de comunicación es donde quiero centrar mi atención y explicar los elementos de la comunicación que intervienen en un proceso cualquiera, identificándolos como unidades que teóricamente conforman la acción comunicativa humana, pero también, para entender que, aunque parezcan fijos e inmutables, los utilizamos adaptándolos y combinándolos constantemente en nuestras necesidades de comunicación.

Ojo y máquina

El estudio de la comunicación humana en su estado más natural, como un saludo por ejemplo, es una práctica comúnmente sencilla, pero como factor de análisis es altamente complejo.

Y es justamente aquí, en el análisis de la dinámica de comunicación donde quiero centrar mi atención y explicar los elementos de la comunicación que intervienen en un proceso cualquiera, identificándolos como unidades que teóricamente conforman la acción comunicativa humana, pero también, para entender que aunque parezcan fijos e inmutables, los utilizamos adaptándolos y combinándolos constantemente en nuestras necesidades de comunicación.

Entonces, voy a empezar hablando de comunicación para después referirme a los elementos que intervienen en los diferentes procesos de la comunicación y cómo sistemáticamente se interrelacionan  y combinan de acuerdo a nuestras necesidades comunicativas.

La comunicación

En un anterior artículo al que lo he intitulado “Redes sociales: Fundamentos para entenderlas”,  expongo brevemente algunos aspectos que definen a la comunicación. 

En él, planteo que un denominador común para entender a la comunicación humana se sustenta en dos conceptos básicos muy vigentes en el anterior siglo: transmisión e intercambio de información.

Pero veamos a qué se refieren:

Constantemente transmitimos nuestras ideas, actos, pensamientos y emociones en acciones deliberadamente conscientes o inconscientes; así como cuando queremos expresar nuestra alegría o ira en palabras, tonos o acciones verbales o corporales que denotan dicha acción, pero también lo hacemos cuando entre dos personas -recurriendo a la biología- desprenden feromonas para determinar niveles inmunológicos y compatibilidades genéticas que responden a la ley natural de preservación de la especie; y a esta forma de comunicación se la que se conoce coloquialmente como “química” entre las personas.

Por ello, tanto para la una como la otra, la transmisión y recepción de datos e información nos ayudan a configurar constantemente nuestra realidad.

Y ambos ejemplos son una muestra simple de la infinidad de formas y maneras que tenemos para transmitir información y son muestras indiscutibles de nuestras capacidades de comunicación y, por lo tanto, son fundamentales en nuestras relaciones.

De hecho, no seriamos capaces de vivir o sobrevivir un instante sin transmitir y/o intercambiar información.

Tanto en la teoría como en su aspecto funcional, la comunicación humana solo es viable en virtud del uso de las herramientas que tenemos a nuestra disposición y son parte de la dote connatural con la que nacimos… me refiero a los sentidos.

Estos nuestros sensores nos permiten advertir, generar y responder a los actos de comunicación en sus múltiples facetas, en ausencia de alguno de ellos, la comunicación se vería relativamente afectada y condicionada al aprendizaje de otro tipo de formas de comunicación como la de señas para las personas sordomudas o el sistema braile para las personas ciegas.

A pesar de ello, el contexto de comunicación e interacción en alguna de esas situaciones no condiciona a la comunicación en sí misma, sin embargo, la interpretación del mensaje puede verse afectada, pero a lo que quiero llegar es que aun así, la comunicación es posible a partir de la combinación de los tipos verbal y no verbal.

Desde esta dimensión, nuestros sentidos también operan como receptores de los impulsos externos que nos ayudan a entender nuestro entorno y la realidad en sí, a esto se conoce como intercambio de información; es decir, en todo momento transmitimos y recibimos información de las personas, del medio ambiente e incluso los objetos que nos ayudan a componer y recomponer asiduamente nuestra realidad.

Ya para ir profundizando un poco más, es bueno reconocer que los conceptos de transmisión e intercambio de información que definen a la comunicación humana se apoyan teóricamente en diferentes corrientes de la investigación social.

Por ejemplo, el famoso paradigma de estímulo y respuesta (E-R) de la escuela funcionalista de la comunicación, hace alusión a solamente la trasmisión; es decir, un emisor envía o transmite un mensaje hacia un receptor y este último reacciona o responde a ese estímulo sin importar si haya comprendido el mensaje o nos devuelva una respuesta estimulando el proceso nuevamente, este paradigma, justamente por dichas características, se define como lineal.

Mientras que el concepto de intercambio es introducido por algunos autores de los que destaca David Berlo al complementar la definición de comunicación con la retroalimentación, componente que le daría a la comunicación una aspecto mucho más activo y dinámico, pero junto con él, define también el concepto de proceso que es elemento central para entender las formas de comunicación, incluso la más dinámica de todas, propiciada por la tecnología y el internet.

Este elemento central al que Berlo llama “retroalimentación” es el que se relaciona con el intercambio de información, donde la respuesta toma un sentido de importancia mayor, ahora, nos interesa lo que el otro perceptor nos quiere decir, este concepto introduce la dinámica y el proceso cíclico de la comunicación.

Y entre ambos, definen el concepto que hoy conocemos de la comunicación, agrupando la transmisión y el intercambio de información.

A lo que es importante acotar que no todos los elementos de la comunicación intervienen en todas las formas o procesos de comunicación. Para dar un ejemplo, en un proceso de comunicación interpersonal, el elemento retroalimentación es absolutamente importante, mientras que para un proceso de comunicación masiva o colectiva, este componente es intrascendente.

Por esto mismo, hablar de elementos de la comunicación en tiempos de globalización y evolución tecnológica, se hace más que importante, ya que para el estudiante o profesional de la comunicación es una tarea de constante actualización.

Entonces, pasemos a lo medular del asunto.

Elementos de la comunicación

Hasta aquí, hemos visto ya algunos elementos de la comunicación como los sensores, el mensaje o la retroalimentación y la relación que existe entre el emisor y receptor partiendo del mensaje o la intención de expresar algo a alguien, pero no los hemos visto de manera explícita.

Lo que veremos en seguida serán los elementos en profundidad, definidos uno por uno y categorizados en tres grupos, los elementos básicos o fundamentales, los de proceso y el último que hace referencia al contexto.

Para el efecto, no solo identificaré y definiré a los elementos, sino que estableceré un proceso básico, simple e inicial de la comunicación, para que en los siguientes grupos vaya añadiendo otros más y, para ello, me apoyaré en el paradigma de E-R (estímulo respuesta), conocido también como el paradigma de la bala mágica o aguja hipodérmica.

Veamos cómo se compone gráficamente este primer grupo:

En efecto, parece una fórmula matemática y, aunque tiene mucho de ella, se relaciona más con nuestra manera de comunicarnos.

Donde:

E: Emisor o fuente: Es incuestionablemente una entidad humana que transmite un mensaje, “se considera a la fuente como el origen de las decisiones: la fuente decide qué mensaje envía, o, más bien, selecciona uno de un conjunto de mensajes posibles” (Fiske, 1982, 3).

M/: Medio o canal: Es el elemento considerado instrumento que utilizamos para la transmisión de un mensaje. Se distinguen dos tipos: naturales y artificiales.

  • Naturales: Los canales o medios naturales son nuestros sentidos, por ejemplo, un emisor, para la efectiva transmisión de sus mensaje, utiliza los canales o medios naturales que tiene y son sus sensores, por lo que puede escuchar, ver, oler y/o sentir un impulso comunicativo.

A su vez, los canales naturales se dividen en aferentes y eferentes. Ambos compuestos por nuestros sensores son los que, dependiendo de la dinámica comunicativa, sirven para transmitir o recepcionar impulsos.

  • Aferentes: Son los canales que transmiten información de manera interna a nuestro cerebro una vez que recepcionamos la información o el mensaje que llega de los impulsos externos (voz, imagen, textura, olor).
    Un ejemplo de esto es cuando alguien nos habla (voz, estímulo externo) recepcionamos a través de nuestros sensores (oído) y se produce la transmisión aferente de nuestros sentidos hacia nuestro cerebro, de afuera hacia adentro, para que la información pueda ser decodificada, interpretada y eventualmente contestada por medio de nuestros canales eferentes.
  • Eferentes: Prácticamente son los mismos canales naturales (sentidos), pero el proceso es inverso; es decir, el impulso comunicativo se genera en el cerebro (cada vez que queremos responder o transmitir algún mensaje, sentimiento, idea o pensamiento), entonces utilizamos nuestra voz para transmitir el impulso comunicativo, esta vez, de adentro hacia afuera.
  • Artificiales: Son todos los aparatos no naturales que sirven para amplificar nuestros sentidos, por ejemplo, un micrófono, el televisor, el radio, el computador, el celular o cualquier dispositivo móvil.

M: Mensaje: Es el conjunto de signos codificados que engloba una significación acerca de algo (puede ser un saludo, la descripción de algo, un sentimiento o una emoción).

R: Receptor: Al igual que la fuente o el emisor, es ineludiblemente una entidad humana que recepciona el mensaje.

Estos son, como decíamos, los elementos base de la comunicación, pero a medida que vayamos profundizando, los elementos también van aumentando y complejizando el proceso.

En nuestro afán por seguir explorando los elementos, pasemos al siguiente nivel: elementos que interviene en el proceso comunicativo.

Gráficamente es así como se componen:

Elementos de la comunicación

Donde:

s: Signo: Es básicamente una letra del alfabeto de cualquier idioma.

c: Codificación: Partiendo del signo, es la forma en la que vamos formando palabras para comunicarnos. Se llama codificación porque responde a una estructura idiomática en particular y si no conocemos el idioma, la palabra es tan solo un conjunto de letras.

Por ejemplo, muchos idiomas en el mundo comparten los mismos signos (a,m,b,j,w,p, etc.) por lo tanto, podemos reconocerlos, pero cuando los utilizamos para formar palabras -para codificar- las cosas cambian:

Códigos
LebenZdrowiePjevatiKujifunza
LeggereÉcrireTalkBegrijpen

A todas estas palabras podemos reconocerlas por los signos, pero lo que no podemos es entender el significado (codificación) de cada una de ellas, a no ser que también tengamos conocimientos sobre el idioma en el cual se haya codificado la palabra. 

Claro que, si traducimos al código idiomático de nuestro conocimiento o dominio, tendremos una mejor idea de lo que significan.

d: Decodificación: Es la descomposición de las palabras en unidades de significación, es la antesala a la interpretación.

Para dar un ejemplo, en el siguiente cuadro se encuentran traducidas y decodificadas a la estructura idiomática del español, las palabras codificadas en el cuadro anterior.

Códigos
Vivir (alemán)Salud (polaco)Cantar (crata)Estudio (suajili)
Leer (italiano)Escribir (francés)Hablar (inglés)Entender (holandés)

F/R: Feedback o Retroalimentación: Es la acción comprendida como respuesta al estímulo comunicativo. Por ejemplo, la retroalimentación o feedback al impulso comunicativo:

¿tienes hambre?

Una posible respuesta sería…

Si, mucha…

r: Ruido: Técnicamente es la interferencia que no permite decodificar adecuadamente el mensaje. El término no recurre a su significado literal, sino que hace alusión a todo tipo de interferencia, imposibilidad u óbice que no nos deja comprender el mensaje.

Finalmente, se encuentra el tercer grupo en el que se consideran elementos de contexto que son más avanzados en el estudio de la comunicación.

Gráficamente se ve así.

Decimos que son de contexto porque actúan en función a la situación, definiendo la pertinencia de algunos elementos; por ejemplo, si escuchamos o vemos un programa de radio o televisión y no hay nadie más en el lugar (medio ambiente), el elemento retroalimentación desaparece y aunque hubiera alguien más en el lugar y la persona que está atenta al programa no induce ningún estímulo comunicativo sobre el mismo, la retroalimentación sigue al margen y pueden entrar en co-relación con otros procesos de comunicación como la intrapersonal por ejemplo. 

Medio ambiente: Este elemento no solo hace alusión al lugar físico donde se produce la acción comunicativa, sino que plantea la relación también de las experiencias, la bagaje cultural propio y las relaciones sociales con las que interactuamos constantemente.

Interpretación: Básicamente es la reconstrucción del mensaje y es subjetiva en su estructura. 

Gracias a la interpretación se produce lo que Jürgen Habermas define como la intersubjetividad que, sumadas a otras, nos proporciona la realidad.

Deducción: Este elemento es nuevo en todo su contexto y se constituye en un aporte muy personal, pero significativo en el reconocimiento del estudio de la comunicación.

Como en todo proceso comunicativo, existe una intención del parte del emisor en la construcción del mensaje en el que deduce, a partir del estímulo comunicativo, una posible respuesta lógica y/o coherente. Para entender mejor a este elemento voy a recurrir a un ejemplo.

Supongamos que queremos saber la edad de nuestro interlocutor, de hecho, la pregunta más certera sería 

¿Cuántos años tienes? 

y la respuesta esperada sería un rango que ya predefinimos en función a su comportamiento, vestimenta, apariencia u otras variables más, por lo tanto, esperamos o, si bien se quiere, deducimos una escala de número que ya tenemos definida.

La respuesta que esperamos sería: 

-tengo 21 años-, pero si nos responde con: 

soy boliviano-

nuestra deducción se ve en conflicto.

Ya para terminar, es importante recordar que, dependiendo de cada estudio, los elementos pueden verse modificados o suprimidos de acuerdo fundamentalmente a nuestras necesidades de comunicación.

Bibliografía

Berlo, David. 1984. “El proceso de la comunicación. Introducción a la teoría y a la práctica. ed. 14º. Ed. El Ateneo, Argentina.

Fiske, John. 1982. “Introducción al estudio de la comunicación”. Ed. Norma S.A. Colombia.

Pasquali, Antonio. 1976. “Comunicación y cultura de masas”. ed. Tercera. Ed. Monte Ávila. Caracas, Venezuela.

CÓMO CITAR EL ARTÍCULO. SISTEMA APA.

Coca, J. A. (2019, February 13). ELEMENTOS DE LA COMUNICACIÓN HUMANA | Comunicación teórica. Metusia. https://www.metusia.com/publicaciones/elementos-de-la-comunicacion/

Este trabajo cuenta con licencia CC BY-NC 4.0

Acerca del autor

Comunicador social con maestría en comercio y relaciones internacionales.
Escritor, investigador y docente universitario.
Ex-presidente del Colegio de Comunicadores Sociales de Cochabamba y secretario de prensa de la Federación de Profesionales de Cochabamba, Bolivia.


José A. Coca

Comunicador social con maestría en comercio y relaciones internacionales. Escritor, investigador y docente universitario. Ex-presidente del Colegio de Comunicadores Sociales de Cochabamba y secretario de prensa de la Federación de Profesionales de Cochabamba, Bolivia.

1 comentario

Laura · 17 septiembre, 2019 a las 20:08

Muy buen contenido, gracias. Aprendí muchas cosas.

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