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La celebración de la Virgen de Urkupiña en sus orígenes

El presente artículo se centra en el estudio de la cultura y la religión de una de las advocaciones Marianas más importantes de Bolivia, la Virgen de Urkupiña. 

Se presenta como una aproximación a la festividad en origen  y prepara el contexto para un siguiente artículo en el que se analizará la migración de la Virgen de Urkupiña a la Argentina, concretamente, a la ciudad de Córdoba donde en el año 1982, un grupo de personas de nacionalidad boliviana, residentes en un barrio de la periferia urbana de esta ciudad, comenzó a celebrar la fiesta de la Virgen de Urkupiña.

Esta festividad es celebrada en Quillacollo una población cercana a la ciudad de Cochabamba, Bolivia a mediados del mes de Agosto. Quillacollo, es la segunda comunidad de mayor importancia comercial del Valle de Cochabamba. 

“La posesión topográfica corresponde al plano de valle con pequeño accidente de nivel superior en el centro que ocupa la plaza principal de donde se deriva el nombre de Kella – Khollo (quiere decir promontorio de tierra floja)” (Peredo Antezana, R., 1963).

El ritual en honor a la Virgen de Urkupiña, (todos coinciden en señalar que el nombre proviene del quechua y significa que la virgen apareció en el cerro, “que está en el cerro”, Orkopiña, de donde deriva Urkupiña.) (Hernández, G. B., 2010) nace en torno a una leyenda como en muchas otras ocasiones contempladas en el entorno colonial. 

Una leyenda aparicionista que denota no sé si aun más, la colonización imperiosa ejercida no solo por la corona española, sino también por parte de una iglesia, que no quiso perder la ocasión de hacer notar su poder.

Los indicios de esta aparición, se remontan al siglo XVII, periodo en el que aún el Alto de la Plata (Bolivia) estaba bajo las autoridades españolas del Virreinato del Río de la Plata.

Es difícil precisar el origen de las creencias vinculadas con esta figura, pero sabemos que desde el siglo XVII España impuso el culto de la virgen en el marco de la evangelización agresiva de la Contrarreforma religiosa. En la actualidad las celebraciones se realizan el día 15 de agosto de cada año (Hernández, G. B., 2010).

Se dice que la Virgen se le apareció a una niña quechua que pastoreaba en el cerro de Cota, cerca del pueblo de Quillacollo. La Virgen se apareció con un niño en brazo (simbolización compartida con otras apariciones de Latinoamérica y Mesoamérica: La Virgen de Guadalupe, aparece plasmada en el ayate con el talle que marca el cinto negro elevado hasta el pecho, mostrando que está embarazada. Santa María de Coromoto, la patrona de Venezuela, aparece también con el niño en brazo) y le dijo a la pastora “levanta unas piedras y llévalas a tu casa“.

Esta aparición cuenta con varios relatos que difieren unos de otros en cuanto a la materialización de la aparición. Vamos a citar algunos de  los que están más consagrados en el fervor tradicional y en la literatura que he cotejado:

El relato […] cuenta que una mujer con un niño en brazos se apareció a una niña campesina que cuidaba sus ovejas en el cerro de Qota, en las afueras de Quillacollo. 

Un día, la niña llegó al lugar de la aparición acompañada de sus padres, el cura y vecinos de esa localidad. Al ver a la Virgen exclamaron: ¡Orqopiña!, expresión quechua que significa “ya está en el cerro” y que devino luego en Urkupiña. 

Pero al acercarse la Virgen desapareció dejando en su lugar una “piedra” en la que quedó grabada su imagen con el niño. La piedra fue llevada a la Iglesia de San Idelfonso en Quillacollo (Barelli, A. I., 2011).

Existe una leyenda que todos repiten porque la escucharon en su infancia o porque han buscado material édito para tener información sobre el tema. 

Cuentan que la virgen se le presentó a una niña pastora de ovejas y le dijo “Levanta unas piedras y llévalas a tu casa”, la niña obedeció, llevó las piedras en su llijilla (manto) hasta su casa, allí las piedras se convirtieron en plata. (Hernández, G. B., 2010).

Al Pie de la población se levanta un cerrillo o altozano de escasa elevación, que los naturales en su lengua llaman orcopiña o sea cerro de plata y en él se verificó la aparición de esta imagen. Hallábanse unos indios recogiendo leña en sus laderas, cuando al pasar frente a una pequeña cueva… vieron con admiración, Pintada en una laja, la imagen de Ntra. Sra. de la Candelaria… Un Pintor se propuso retocarla, por ser algo tosca y al efecto comenzó a cincelar el rostro de la Virgen, pero, según se cuenta hubo de suspender la operación, porque advirtió que brotaban gotas de sangre de los puntos martillados… y se le ha construido un pequeño santuario celebrándose la fiesta en el mes de agosto (Gisbert, T., & Mesa, J., 2011).

Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre del cerrillo; allí , donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, júntalas, recógelas; en seguida baja y tráelas a mi presencia

Al punto subió Juan Diego al cerrillo. Y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tantas varias exquisitas rosas de Castilla, antes del tiempo en que se dan, porque a la sazón se encrudecía el hielo: estaban muy fragantes y llenas del rocío de la noche, que semejaba perlas preciosas. Antonio Valeriano en el libro titulado Nican Mopohua.

Los relatos de apariciones Marianas que se sucedieron en Mesoamérica y Latinoamérica en la época colonial, presentan muchas similitudes cargadas tanto de elementos culturales invasorios como de elementos culturales aborígenes.

Estos hechos configuraron el modo de hacer para posibilitar el sincretismo de las culturas, siendo la cultura establecida, la que alteró y redefinió sus elementos culturales en pos de una amalgama de nuevos significados impuestos por la conquista española. 

En la colonia tiene lugar una reinterpretación simbólica (Bartolomé y Barabas 1990) y la configuración de nuevas tradiciones populares; a la vez se conservan elementos antiguos que se articulan con la nueva religión impuesta por los españoles. Por lo tanto, un aspecto fundamental son las “propiedades retentivas” de las ideologías religiosas (Broda, J., 2003).

En los relatos, se cuenta la aparición de la Virgen ya como un milagro pero para dejar su evidencia, el elemento probatorio es una piedra. 

El tercer relato representa los indicios más antiguos sobre esta veneración y se sitúan en una población llamada Collpa. De donde se cree que migró años después al pueblo de Quillacollo. 

En la primera, al igual que en el ayate del indio Juan Diego, la imagen de la Virgen queda grabada en una piedra que aparece tras su desaparición. 

En el segundo relato la prueba del milagro es la transformación de las piedras en plata. Piedras que la Virgen le pide a la niña que les lleve a sus padres como signos de fe. Una vez la niña muestra las piedras, se transforman en plata. En los relatos del Nican Mopohua, cuando después de la segunda aparición el indio Juan Diego va a ver al obispo, este le pide una señal para poder creerlo. La señal que le da la Virgen son rosas que no crecían en ese tiempo del año:

Hasta la segunda mitad del siglo XX la fiesta tuvo un carácter meramente local y era celebrada por los habitantes de las aldeas cercanas a Quillacollo. Hay que tener en cuenta que siendo aun una fiesta de carácter localista, era de gran afluencia debido al elevado censo de la primera sección de Quillacollo en 1901 que era ya de 22.640 habitantes. La Primera Sección de Quillacollo, tenía en 1901, 22,640 habitantes (Peredo Antezana, R., 1963).

En estas aldeas la veneración a la Virgen María era frecuentemente concebida como una encarnación de la Pachamama. Algunos autores han tratado de relacionar directamente la Virgen de Urkupiña con la Pachamama, pero los testimonios son sumamente ambiguos y solo podemos atenernos a las consideraciones generales sobre el tema ya expuestas (Gisbert, T., & Mesa, J., 2011).

Fue a partir de esa mitad del siglo XX, cuando se crearon las primeras fraternidades y la fiesta empezó a conocerse en el ámbito nacional. La fiesta de la Virgen de Urkupiña es considerada como la Fiesta de la Integración Nacional. La Virgen tiene el papel de “Virgen de la Integración” y el 8 de diciembre de 1998, se declaró Santuario a la Parroquia de San Ildefonso de Quillacollo (Decreto Arz. 1998/091) (Hernández, S., & Pablo, P., 2012).

La Virgen de Urkupiña guarda también desde sus inicios un vínculo con la prosperidad económica. Este hecho se manifiesta el día de la ascensión al calvario, cuando los promesantes piden préstamos a la Virgen. En primer lugar, asisten a la ermita a rezar, a dar las gracias por algún deseo cumplido del año anterior y a pedir otros. 

La visita a la iglesia de San Ildefonso forma parte esencial de la liturgia de la festividad y se hace independientemente del peregrinaje. Es habitual que muchos de los asistentes, realicen un peregrinaje que dura toda la noche, recorriendo desde la plaza 14 de Septiembre de Cochabamba hasta la iglesia unos 15 kilómetros. Durante la ruta, los fieles cantan y rezan oraciones a la Virgen, hasta llegar al Santuario en Quillacollo (Hernández, S., & Pablo, P., 2012).

Una vez concluida la misa, comienza la romería de ascenso al calvario. Zona conocida popularmente como “la mina” (este apelativo nos recuerda a los inicios de la veneración en Collpa y posiblemente apela a la vinculación del cerro con la extracción de plata) La tradición “del calvario” consiste en romper la piedra con un martillo, el significado de este ritual es que al romper la piedra, se pide un préstamo a la virgen para la compra o la adquisición de algún bien, con la condición de que se devolverá el préstamo al año siguiente. (Hernández, G. B., 2010).

Es este el lugar donde se ejerce el intercambio entre la petición y la extracción de las piedras que respaldarán el cumplimiento de lo pedido. Esta acción tiene lugar en la parte superior del Cerro de Cota y los fragmentos de roca extraídos con los martillos o mazas son utilizados simbólicamente en forma de préstamo solicitado a la Virgen para conseguir algún beneficio económico, de salud o de otra naturaleza (Hernández, S., & Pablo, P., 2012). 

Existe un valor simbólico añadido a cada fragmento de piedra extraído que variará en torno al tamaño e incluso a la forma en que esta se rompa. Se imputan significados al tamaño de las piedras, a la forma de las mismas, al modo en que se desgajan, al peso que tienen, al color de la veta, etc. (Hernández, S., & Pablo, P., 2012).

Los devotos piden a la Virgen salud para ellos y su familia, bienestar y trabajo. Suele ser común pedir a la Virgen que el negocio prospere, aunque la salud es la más demandada.

José Flores explica: “Vengo todos los años a pedir a la virgencita trabajo, bienestar y, sobre todo, salud. […] Le pido buena salud, porque si hay eso, todo es posible” (Hernández, S., & Pablo, P., 2012).

Bibliografía

  • Barelli, A. I. (2011). Religiosidad popular: el caso de la Virgen de Urkupiña en San Carlos de Bariloche. Revista Cultura y Religión5(1), 64-79.
  • Broda, J. (2003). La ritualidad mesoamericana y los procesos de sincretismo y reelaboración simbólica después de la conquista. Graffylia1(2), 14-28.
  • Gisbert, T., & Mesa, J. (2011). La virgen María en Bolivia. La dialéctica barroca en la representación de María. GRISO-Universidad de Navarra/Fundación Visión Cultural.
  • Hernández, S., & Pablo, P. (2012). La peregrinación de la Virgen de Urkupiña: Análisis desde la antropología de la salud y la enfermedad. Diálogo Andino-Revista de Historia, Geografía y Cultura Andina, (39).
  • Hernández, G. B. (2010). Relatos de vida y religiosidad popular. Origen y sentidos de la fiesta de la Virgen de Urkupiña en Bahía Blanca.
  • Peredo Antezana, R. (1963). La provincia de Quillacollo. Ensayo Monográfico. El medio geográfico. Recopilación histórica. El municipio y el pueblo. El desarrollo de la instrucción. La industria. Realidad social y económica.

Este trabajo cuenta con licencia CC BY-NC 4.0

Acerca del autor

Artísta, escritor, expositor y fotógrafo español.
Maestría internacional en estudios migratorios.


Efraín Carrero Ruiz

Comunicador social con maestría en comercio y relaciones internacionales. Escritor, investigador y docente universitario. Ex-presidente del Colegio de Comunicadores Sociales de Cochabamba y secretario de prensa de la Federación de Profesionales de Cochabamba, Bolivia.

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