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“El educado difiere del no educado tanto como el que vive difiere del muerto” .
Aristóteles 

El filósofo lo dijo hace ya tantos siglos atrás, sin embargo, lúcido como era, la verdad en tal frase continúa tan vigente como el día en que fue dicha.

Así pues, uno puede aventurarse a afirmar que, la educación es un área que versa entre la vida y la muerte. 

Sin exageraciones ni dramatismos, es la educación el único buen norte hacia el cual puede caminar una sociedad.

Por ello, el recibirla o no es también cuestión de vivir o morir, ergo, el que exista una brecha educacional es señalar arbitrariamente vivos y muertos. 

Y dicha brecha, gracias a la pandemia del actual virus, no ha hecho más que crecer de la mano de la brecha digital. 

Es por ello que, la intención de este artículo es reflexionar entorno al estado actual del sistema educativo boliviano y sus cruces con las plataformas e-learning y la comunicación digital, entorno a dichas brechas.

Comunicación digital y educación

Como Gerard. P (2018) señaló, “La comunicación digital no es más que la digitalización de los medios de información”. 

Sin embargo, al cruzarse con la educación, la comunicación digital cobra nuevos significados; “La imagen digital, los hipertextos y las llamadas eufemísticamente “realidades virtuales” (…) forman esta tercera mediación”.

Y, por tanto, nos sorprenden una serie de cambios que afectan al entorno digital y comunicativo.

Con las TIC (Tecnologías de la Información y de la Comunicación) y sus modernos entornos de comunicación, se han cambiado el perfil del alumno, del profesor, de la escuela y de la sociedad; también lo han hecho en el carácter del narrador (…)

De este modo, el hipertexto conduce al ágora informacional, la navegación facilita trayectorias y rutas de información y entretenimiento; la interactividad propicia conversaciones e intercambios en una ética de reciprocidad.” (Marta-Lazo y Gabelas, 2016). Es decir que, la comunicación digital empodera al alumnado y lo nutre de información, por ello, quien carezca de acceso a la comunicación digital se encuentra al otro lado de la brecha digital.

Sin exageraciones ni dramatismos, es la educación el único buen norte hacia el cual puede caminar una sociedad.

Brecha digital

Se la entiende básicamente, como la diferencia entre la cantidad de oportunidades entre las personas que tienen o no acceso a las TICs, por lo que, “se plantean tres tipos de brecha digital: 

  1. la de acceso, basada en la diferencia entre las personas que pueden acceder y las que no a las TIC,
  2. la de uso, basada en las personas que saben utilizarlas y las que no ; y,
  3. las de la calidad del uso, basada en las diferencias entre los mismos usuarios” (Camacho, 2005, pág., 2) y cada tipo se encuentra evidenciado en el contexto actual.

La primera brecha, de acceso, se evidencia en la eterna desigualdad del servicio de la educación privada y pública, pues el hecho de que el 27 de marzo la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) haya decidido suspender clases, mientras que desde el 22 de abril la Universidad Privada Boliviana (UPB) pasa clases virtuales, no tiene que ver con la calidad ni el compromiso de enseñanza de dichas universidades, sino con la falta de acceso, tanto al internet como a las tecnologías necesarias del alumnado y del plantel docente y administrativo.

Por ello, los estudiantes, los “suficientemente” afortunados para recibir educación privada, continúan sus estudios sin retrasos, ergo, podrán graduarse, trabajar e independizarse antes que aquellos que reciben educación pública.

Y debido a que estos primeros se encuentran en el lado privilegiado de la brecha tanto digital como comunicacional, tienen también acceso a mayor cantidad de información; que, como mencionamos anteriormente, los empodera y cultiva.

Estudiantes universitarios bolivianos
Estudiantes de la UMSS

La segunda brecha, de uso, se manifiesta en lo que también se conoce como brecha generacional. Y es que, en una aula virtual o física es normal que exista un encuentro de dos generaciones; los nativos digitales y los migrantes digitales; es decir, los alumnos y los docentes, respectivamente.

Y como dichas etiquetas indican, los alumnos nacieron dentro -o al menos muy cerca del comienzo- de la era digital, por ello, están íntimamente relacionados con la tecnología y su uso.

Mientras los docentes tuvieron que migrar a tal era y adaptarse a la misma, ergo, su relación con la tecnología no conlleva la misma naturalidad.

Y el resultado de tal encuentro, son profesores que se ven obligados a ejercer en un ambiente que muchas veces les resulta antinatural y, sobre todo, desconocido. 

Esta condición afecta la forma en la que imparten conocimiento.

Sin embargo, esta brecha en particular puede tener soluciones más rápidas y menos dramáticas que la primera, pues solo basta con educación (alfabetización) tecnológica para diezmar e incluso eliminar tal anti-naturalidad de los migrantes respecto a las tecnologías necesarias.

La educación tecnológica es el conjunto de contenidos destinados a enseñar el funcionamiento y buen uso de la tecnología. Por ello, es un tipo de educación que todo establecimiento que haya recurrido al entorno digital, debe garantizar para su plantel docente.

Finalmente, la tercera brecha, de calidad de uso, plantea una disyuntiva abrupta sobre las demás; dicho de otro modo, si las brechas de acceso y uso son ya un inconveniente, la brecha de calidad de uso es producto de las anteriores, peor aún si se evidencia la ausencia de garantías estatales sobre el nivel de conectividad y conocimientos adquiridos para el manejo tecnológico. 

Incluso si la sociedad boliviana superara la brecha público-privado y se capacitara a los migrantes digitales, la educación aún se vería comprometida por la falta de metodologías nuevas o adaptadas a la nueva realidad del proceso enseñanza-aprendizaje.

Educación virtual en Bolivia y la brecha digital

La segunda brecha, de uso, se manifiesta en lo que también se conoce como brecha generacional. Y es que, en una aula virtual o física es normal que exista un encuentro de dos generaciones; los nativos digitales y los migrantes digitales; es decir, los alumnos y los docentes, respectivamente.

Bolivia enfrenta cada una de estas brechas en base a la gran apertura de oportunidades y amenazas entre los ciudadanos, es decir, aunque exista un virus que amenace nuestras vidas y cada uno haga lo posible por mantenerse a salvo, la brecha educacional ya ha distinguido vivos de muertos, nada más no hemos caído en cuenta.

Los destinados a vivir; en otras palabras, aquellos con acceso a las bondades de la comunicación digital, poseedores de la tecnología necesaria y que se recuestan en el lado bueno de la brecha donde el internet llega sin parsimonias, se encuentran asumiendo los deberes educacionales a través de plataformas e-learning, lo cual también supone un reto y encierra sus dificultades.

Sin embargo, para adentrarnos en estas plataformas es importante definir este neologismo.

El proceso formativo

El concepto de e-learning (o de otros similares como tele formación, educación virtual, cursos on line, enseñanza flexible, educación web, docencia en línea, entre otros) es una modalidad de enseñanza-aprendizaje que consiste en el diseño, puesta en práctica y evaluación de un curso o plan formativo desarrollado a través de redes de ordenadores y puede definirse como una educación o formación ofrecida a individuos que están geográficamente dispersos o separados o que interactúan en tiempos diferidos del docente empleando los recursos informáticos y de telecomunicaciones.

Lo característico del e-learning es que el proceso formativo tiene lugar totalmente o en parte a través de una especie de aula o entorno virtual en el cual tiene lugar la interacción profesor-alumnos, así como las actividades de los estudiantes con los materiales de aprendizaje.” (Area y Adell, 2009).

Ahora bien, muchas de tales dificultades son productos de la brecha de uso y la de calidad. 

Pues hay quienes sostienen que: 

Lap top y educación virtual
La tecnología en procesos de educación virtual.

“su importancia [la del e-learning] para la formación no se encuentra en su dimensión técnica (por ejemplo, en la plataforma utilizada), sino más bien en el control y en la significación de una serie de variables, como son la forma de presentar los contenidos, el papel del profesor y el de los alumnos, las herramientas de comunicación sincrónicas y asincrónicas que se utilicen y su forma de concreción en el acto didáctico, las estrategias didácticas que se movilicen, la atención a los aspectos organizativos, las e-actividades que pongamos en funcionamiento, etc.; es decir, aquellas acciones formativas que utilizan la Web como medio y recurso para la realización de actividades formativas, independientemente de que también pueda utilizarse otro tipo de instrumentos como el video y la audio conferencia, los multimedia, la televisión, etc.” (Cabero, 2006).

Tal argumento se constituye con gran sagacidad y se refleja en la realidad boliviana, podemos incluso citar el escándalo de la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA), donde se destacó la indefendible falta de empatía y educación del alumnado frente a la falta de educación tecnológica que la universidad falló en proveer a su plantel docente. Pues, indiferentemente de la plataforma e-learning en cuestión, la capacitación del docente sobre el uso de ésta, hace toda la diferencia.

Lo cierto es que, si el sistema educativo boliviano ya enfrentaba grandes problemáticas a la llegada del virus y como consecuencia la instauración de la cuarentena, el sistema ha acrecentado fallas y ahondado las brechas. 

Y tal resultado puede ser todo menos sorpresivo, pues tristemente cada gobierno, independientemente de sus colores políticos, le ha dado la espalda al sistema educativo e incluso ha instaurado leyes que solo perjudicaban los procesos educacionales y servían muchas veces como conducto adoctrinadores de ideologías políticas. 

Sin mencionar que, a pesar de que hace seis siglos la iglesia y el estado se divorciaron, todavía la educación boliviana continúa en manos de instituciones religiosas. 

Pero la verdadera tragedia es que el sistema educativo nutre, fomenta y se establece en la brecha de oportunidades entre clases sociales, a través de la desigualdad de acceso a la comunicación digital y por lo tanto, a las TICs.

Por esto, resulta irónico, en apología de lo dicho en líneas precedentes, que, con la llegada del virus y la instauración de la cuarentena en Bolivia, el Estado declare como prioridad salvaguardar la vida de todo boliviano, cuando muchos nacen destinados a morir desde el día en que sus progenitores no recibieron la educación necesaria para construir una vida, no cómoda ni lujosa, sino, sencillamente humana.

Bibliografía

Gerard. P (2018). ¿En qué consiste la comunicación digital? España. Extraído de: https://www.blogdetransformaciondigital.es/en-que-consiste-la-comunicacion-digital/

Marta – Lazo, C. y Gabelas, J.(2016). Comunicación digital: un modelo basado en el factor relacional. Recuperado de: https://books.google.es/books?hl=es&lr=&id=P- 1JDgAAQBAJ&oi=fnd&pg=PT8&dq=comunicaci%C3%B3n+digital&ots=U67hMhsoFE&sig=WuavqBGBjBgPxrR3l37ENYUU_kM#v=onepage&q=comunicaci%C3%B3n%20digital&f=false

Camacho, K. (2006). La brecha digital. Recuperado de: https://analfatecnicos.net/archivos/96.LaBrechaDigital-PalabrasEnJuego-KenlyCamacho.pdf

Area, M. y Adell, J. (2009). E-Learning: enseñar y aprender en espacios virtuales. Recuperado de:  https://cmapspublic.ihmc.us/rid=1Q09K8F68-1CNL3W8-2LF1/e-Learning.pdf

Cabero, J (2006). Bases pedagógicas del e-learning. Sevilla, España. Recuperado de: https://ddd.uab.cat/record/200

Imágenes y vídeo.

Cómo citar el artículo. Sistema APA.

Baldelomar, M., Ruíz, C., & Arancibia, C. (2020, junio 7). El reto de la educación virtual en Bolivia y la brecha digital | Metusia es compartir. Recuperado (insertar fecha de visita) https://www.metusia.com/publicaciones/el-reto-de-la-educacion-virtual-en-bolivia-y-la-brecha-digital/

Acerca del autor

María Baldelomar

Comunicación social
Universidad Privada de Bolivia, UPB.

Camila Ruiz

Comunicación social.
Universidad Privada de Bolivia, UPB.

Camila Arancibia

Comunicación social.
Universidad Privada de Bolivia

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