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El precepto elemental de la comunicación social afirma que “todo comunica”.

Extracto del libro: Educación Audiovisual. La palabra hecha imagen de José A. Coca y Arturo Terrazas. 

Capítulo I. Primera parte.

Todo comunica

El precepto elemental de la comunicación social afirma que “todo comunica”. Y en consecuencia es así. Dependiendo de los tipos y las formas de comunicación, todo es susceptible de generar comunicación. 

Un libro, a través de sus contenidos, amplifica la comunicación del autor para con sus lectores o seguidores, siempre y cuando el código lingüístico sea de uso convencional. 

Una fotografía es, igualmente, un medio de comunicación expresando y comunicando un mensaje subyacente. El encuentro de dos personas y las expresiones generadas en el proceso son acciones comunicativas plenas. 

Utilizar las manos como instrumentos de comunicación en el caso de las personas sordomudas, es comunicación, lo mismo para quien escribe o lee en sistema braille. Escuchar, leer o ver un medio de comunicación masivo es también comunicación. 

Una película, un documental, un corto metraje o una publicidad de un producto o un servicio cualquiera son ineludiblemente formas de comunicación. Una canción y una melodía representan un modo de comunicarse. 

El uso de plataformas virtuales para conectarnos con amigos o parientes que viven del otro lado del mundo, o sólo con el afán de distracción y ocio, se constituyen en una manera de comunicación. La mirada y las gesticulaciones expresan también mensajes; y son, en esencia, comunicación.

Básicamente, todas nuestras acciones e interacciones en nuestra convivencia social son de orden comunicativo, no podemos dejar de comunicar ni comunicarnos. Incluso de manera inconsciente, seguimos generando comunicación por medio de nuestros signos vitales, como la frecuencia cardiaca, los niveles de presión arterial o la respiración, son informaciones muchas veces indispensables para quienes saben interpretarlas. 

Esta comunicación corporal transformada en información de datos es capaz salvar vidas.

Los signos vitales también comunican
Foto 1: Gwyneth Paltrow hace de paciente en la película "Contagio"

Vivimos de la y en la comunicación, por lo que nuestro mundo se mueve en base a las capacidades innatas y aprendidas en el sentido irrestricto de la necesidad humana y vital de comunicarnos y, siendo así, debemos reconocer que contamos con herramientas para percibirla. Ya que la comunicación en los procesos comunicativos no sería viable si no contáramos con sensores o mecanismos advirtiéndonos constantemente de la necesidad de trasferir y recibir información, tales sensores representan, en nuestra vida cotidiana, los cinco sentidos y actúan eferentemente en el envío y transmisión de mensajes.

Resulta, por tanto, importante entender que, en toda estructura y escenario social, existe un entrelazamiento comunicacional que da cuenta de la importancia de nuestros sensores; 

Nuestros sentidos interactúan con el mensaje. 

en otras palabras, no existe comunicación sin involucrar a nuestros sentidos en el proceso, constituyéndose como engranajes asociados no solo a la necesidad de relacionarnos y comunicarnos, sino también, a la configuración de protocolos personales y sociales.

Nuestros sentidos nos ayudan a ejercer el acto de transmitir y recibir información de acuerdo con los escenarios en los cuales interactuamos.

De hecho, comunicarnos resulta complejo si nuestra pretensión es analizarla, pero como acto inequívoco se transforma en una práctica cotidiana sencilla. Por este mismo hecho, es que nuestro propósito se manifiesta solo en el deseo de reconocerla (a la comunicación) desde su dimensión cotidiana y no como un axioma de análisis.

Basados en estos criterios, la importancia de la comunicación en lo social e indiscutiblemente en lo personal, entendiendo a la comunicación como una herramienta que nos permite difundir nuestros pensamientos, ideologías, emociones y pasiones en un afán común, es lograr el fin mismo de la comunicación al alcanzar la persuasión como acción preconcebida en los lineamientos clásicos de la teoría.

Esta situación nos lleva inevitablemente a cuestionarnos sobre lo que entendemos por comunicación; en tanto sus premisas, nos permitan definirla simplemente.

Conceptualmente podemos encontrar en la literatura académica, diversas definiciones, concepciones y hasta vertientes teóricas basadas en la complejidad de las teorías como la de sistemas, información o la comunicación cibernética; otras, algo más sencillas, pero fundamentales para su comprensión se fundan en principios psicológicos lineales de estímulo y respuesta (E-R), donde reaccionamos con una respuesta (verbal o no verbal) a un estímulo comunicativo.

Pero de todas ellas, es posible abstraer un factor común, un elemento particularmente universal, la comunicación es en naturaleza: transmisión.

Y en este caso, transmitimos algo a alguien, de manera connatural e instintiva. Desde luego, cada acto comunicativo y cada transmisión, consciente o inconsciente, la hacemos en forma de mensajes con información de aquello que representa nuestra comunicación y es capaz de decodificarse.

Percepciones en la comunicación
Foto 2: Escenas finales de la serie Two and a half men.

Cada día, transmitimos información de acuerdo con nuestras áreas de interacción social y en función a situaciones constantemente modificadas a partir de nuestras relaciones o modos de comunicación, convirtiéndolas en causal o casual. Transmitimos así, acciones de comunicación basadas en el pensamiento lógico como datos e información pura, si se trata de propalar; por ejemplo, una investigación científica con datos estadísticos o interpretación de ciertos fenómenos del cual queremos conocer cómo reaccionan o se conducen en diferentes estadios, en el que, a su vez, estamos conscientes de nuestros receptores (audiencia) en las condiciones suficientes, aunque no siempre necesarias, de recibir información o mensajes bajo esa misma forma de comunicación.

También lo hacemos y en la misma medida, en situaciones más íntimas o familiares, cuando reaccionamos a estímulos de comunicación más o menos simples como a la del hecho de responder a un saludo o interactuar con alguien a quien apreciamos. Responder a ese saludo y/o reaccionar con un beso o un abrazo, lo mismo que disertar y exponer nuestros descubrimientos en condiciones académicas, resulta parte de ese mundo comunicacional en el que constantemente cambiamos nuestros modos y escenarios de recibir y transmitir mensajes.

Ambos extremos, desde lo más formal hasta lo más rústico de nuestras interacciones socio comunicativas se basan en la transmisión de acciones, pensamientos y emociones, alternando constantemente en un juego de roles que se manifiestan a través del lenguaje.

Y es que la comunicación, a partir de la transmisión de mensajes, basada en el lenguaje, no sería complemento el uno sin el otro.

De manera evidente, el lenguaje es importante en la construcción de mensajes transmitidos en un acto comunicativo, pero su valor no es absoluto, se disipa inexorablemente ante la ausencia de la humanidad y, por ello, no es sorprendente que la genealogía humana nos permita aprender primero a hablar antes que escribir, factor importante por el que podemos explicar la existencia de ciertos mensajes que, a pesar de estar construidas con un lenguaje desconocido, tenemos la capacidad de interpretarlas y reconocerlas. 

Esto nos sucede con la música, aun cuando muchos de nosotros no conocemos ni comprendemos la escritura y el lenguaje musical, somos perfectamente capaces de entenderla en su todo constitutivo, lo mismo nos ocurre con una película cinematográfica, un documental o un programa televisivo, desconocemos el lenguaje icónico, pero comprendemos y entendemos el mensaje de estas producciones.

Es importante que no sólo recordemos, sino que también seamos conscientes de nuestra capacidad de entender o interpretar algunos otros lenguajes sin ni siquiera saberlos o estudiarlos, pero sólo los entendemos en su totalidad y no así en unidades aisladas. Sobre esta particularidad nos referiremos más adelante cuando hablemos del componente “sistema” de la comunicación audiovisual.

Esta forma de interpretar y entender lo desconocido (lenguaje especializado), no hace más que demostrarnos el valor y la plusvalía del propio lenguaje en el campo de la comunicación como herramienta indispensable para la transmisión de mensajes.

En consecuencia, debemos reconocer que la transmisión de un estímulo convertido en mensaje por medio del lenguaje no siempre es una tarea definida entre dos personas o un grupo de ellas, pero si representa a la comunicación humana en su máxima expresión. Lo mismo que la transmisión y la recepción de información que recurre a un tipo diferente de lenguaje y establece una dinámica de interacción mecánica (persona/pantalla, periféricos) a nivel audiovisual, como cuando vemos una película, un vídeo, una pintura, una fotografía, un programa de televisión o un vídeo clip; simbolizan actos de comunicación basados en producciones audiovisuales.

Para simplificar lo dicho hasta aquí, debemos entender a la comunicación como un acto estrictamente humano que requiere el apoyo y el concurso del lenguaje, incluyendo aquello que llamamos y consideramos comunicación audiovisual.

COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL

Equipos para comunicación audiovisual
Foto 4: Comunicación audiovisual

Todo lo que representa comunicación o intercambio de información por medio de imágenes, íconos, símbolos, música o efectos especiales sonoros, y que de alguna manera podemos interpretarla, es potencialmente comunicación audiovisual; no obstante, para convertirse en un mensaje transmisible debe pasar por diferentes etapas todavía.

Para los profesionales de las ciencias de la comunicación, con especialidad en audiovisuales, configurar un mensaje y transmitirlo desde la comunicación audiovisual requiere de un conjunto de conocimientos que, aplicados a la práctica, moldean el modo de elaborarla. Dicho de otro modo, la transmisión de un mensaje audiovisual está supeditada a etapas y fases ordenadas que no pueden azarosamente definirse o trabajarse.

De hecho y con el avance del tiempo, las producciones audiovisuales hasta más o menos la década de los años 70’s del siglo pasado (siglo XX), no requería de esfuerzos técnicos mayores a los definidos en las fases de la producción audiovisual, ahora, estas fases no es que se reconfiguren, pero sí se complejizan con el uso de tecnologías y programas de computación altamente sofisticados y, fundamentalmente, con el uso de las TIC’s, catapultan el poder -per se- de la imagen, concediéndole una primacía no vista con anterioridad.

Indudablemente, la imagen es un elemento importante de la comunicación audiovisual, ésta es en naturaleza una representación de “todo” lo que está expuesto en ese trozo de papel o en esas dimensiones dadas en la pantalla, y más aún en estos tiempos donde los medios de comunicación masiva, particularmente la televisión, el cine, incluido el internet, son el umbral hacia esa galaxia compuesta de imágenes en crecimiento constante. Este aspecto impone la condición de que la imagen lo es “todo”, representa nuestro mundo de una manera visual y termina siendo el origen y el final de toda nuestra interacción social.

No obstante, a lo categórico de estas afirmaciones, es fundamental detenernos unos instantes para tomar conciencia de la importancia socialmente otorgada a la imagen de la que comprenderíamos de sí misma. Vivimos tan pendientes y obcecados con las imágenes que soslayamos su nivel y grado de denotación y connotación en el lenguaje.

Una imagen en nuestro común devenir parece ser más valiosa y atractiva que un conjunto de palabras a las que muchas veces nos cuesta entender, resulta más sencillo y menos tedioso asimilar la imagen que interpretar un montón de palabras describiendo lo mismo, Sartori la explica así:

La imagen es pura y simple representación visual. La imagen se ve y eso es suficiente; y para verla basta con poseer el sentido de la vista, basta con no ser ciegos. La imagen no se ve en chino, árabe o inglés; como ya he dicho, se ve y es suficiente (Sartori, 1998, p. 35).

En definitiva, la imagen es fundamental y eso amerita también crear consciencia, y de alguna manera, educación en el saber ver para el saber entender.

En consecuencia, es importante amplificar algunos aspectos de la comunicación audiovisual, no solo desde la dimensión práctica y empírica, sino también en favor de la propia reflexión teórica.

FACTORES DE LA COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL

No se puede suponer que todo lo visual responde a una comunicación visual, audiovisual o representación visual (imagen), pero podemos diferenciarla, en tanto seamos capaces de distinguir críticamente tres factores eminentemente teóricos:

  1. Los componentes de la comunicación audiovisual, el más teórico de todos.
  2. El poderío de la imagen, y el último,
  3. La diferencia entre la forma de recepción de los mensajes audiovisuales (receptores) y la manera en la que se codifican y elaboran para su difusión (emisores).

Antes de ingresar de lleno a los componentes referidos, es preciso hacer ciertas consideraciones previas para comprender mejor; no sólo la práctica audiovisual, sino también la propia teoría que fundamenta su esencia.

Coloquialmente, en el mundo de la comunicación audiovisual, la práctica de ésta es conocida también como producción audiovisual, pero la similitud no responde a una condición aleatoria, sino más bien teórica: en efecto, es comunicación o mantiene este mismo estatus, porque el objetivo de una realización audiovisual es transmitir un mensaje y, para hacerlo, es fundamental saber qué es lo que vamos a comunicar. Producimos audiovisuales para comunicar nuestras ideas, pasiones, ideologías, emociones y, en el fondo, como acto básico de la comunicación, como lo dijimos párrafos atrás: para persuadir e influir.

Mientras que la producción se compone de procesos o fases trabajadas sistemáticamente, en las cuales vamos moldeando y organizando el mensaje que deseamos transmitir y la comprimimos en un producto audiovisual organizado.

Por estos hechos, a la comunicación audiovisual la ubicaremos como el entorno comunicacional que responde a las proposiciones teóricas derivadas de los procesos de comunicación humana que nos permiten transmitir un mensaje, una idea o una emoción, mientras que, a la producción audiovisual, la entenderemos como procesos y fases bien organizadas para producir obras audiovisuales. Por lo tanto, se sitúa dentro el primer factor de la comunicación audiovisual, específicamente dentro el componente proceso.

Cada uno de ellos aporta, desde su propia dimensión, un conjunto de elementos más teóricos que prácticos, pero indispensables para la comprensión de la comunicación audiovisual.

Foto 4:

NOTA

Para efectos de publicación web, se modificaron algunos párrafos y aumentaron materiales visuales, sin afectar la esencia del extracto. 

Terrazas, A., Coca, J. (2019). Educación audiovisual. La palabra hecha imagen. Ed. Méndez. Cochabamba, Págs. 11-18.

Acerca del autor

Comunicador social con maestría en comercio y relaciones internacionales.
Escritor, investigador y docente universitario.
Ex-presidente del Colegio de Comunicadores Sociales de Cochabamba y secretario de prensa de la Federación de Profesionales de Cochabamba, Bolivia.


José A. Coca

Comunicador social con maestría en comercio y relaciones internacionales. Escritor, investigador y docente universitario. Ex-presidente del Colegio de Comunicadores Sociales de Cochabamba y secretario de prensa de la Federación de Profesionales de Cochabamba, Bolivia.

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