Cuando el cura Miguel Hidalgo tomó la imagen de la guadalupana en la iglesia de Atotonilco, Guanajuato, como estandarte de las fuerzas insurgentes, no fue una casualidad. (Zires, 1994, pág. 297)

La abanderada

Bandera con la imagen de la Virgen de Guadalupe

“¡Viva la Virgen de Guadalupe, que mueran los gachupines, Viva México!”​

El famoso “Grito de Dolores”, realizado por Miguel Hidalgo el 16 de Septiembre de 1810.

Con este gesto, Miguel Hidalgo, estaba apropiándose de la imagen de la Virgen y redefiniéndola como símbolo de la lucha por la independencia. Esta es una de las muchas connotaciones que la imagen de la Guadalupana ha ido adquiriendo a lo largo de su historia.

Zires, en su estudio hace referencia también a la capacidad de convocatoria que consiguió la imagen cuando, un siglo después del inicio del movimiento independentista, los zapatistas comenzaron a llevarla en sus sombreros reclamando tierra y libertad.

José María Morelos y Pavón, nacido en la antigua villa mexicana de Valladolid que posteriormente fue llamada Morelia en su honor, fue nombrado jefe insurgente en el sur de México por Miguel Hidalgo. Tomó a la Virgen como imagen representativa de su lucha y en su nombre, en 1813, hizo un llamamiento en el que establecía que:

José María Morelos y Pavón.
“debería todo hombre generalmente, de diez años para arriba, traer en el sombrero la cucarda de los colores nacionales, esto es de azul y blanco, una divisa de listón, cinta, lienzo o papel en que declarará ser devoto de la santísima imagen de Guadalupe, soldado y defensor de su culto” (Lafaye 1977, pág. 404)

Mientras los insurgentes se abanderaron con la imagen de la guadalupana, la Vírgen del otro lado de la ciudad de México, era alzada como imagen de las fuerzas virreinales. La Virgen de los Remedios, la veneración más longeva del continente americano. Fue traída de España y por lo tanto no comparte el espíritu aparicionista de otras veneraciones.

También conocida como “la Gachupina”, (nombre que describe de manera despectiva al español que se establece en México) esta Virgen se constituye como baluarte del bando político que representa a la corona.

Una imagen difiere de la otra tanto en el plano político recientemente adquirido como en los elementos culturales que arrastran ambas figuras de su contexto inmediato.

La diferenciación de los significados


La Libertad guiando al pueblo.

Representa las movilizaciones parisinas del 28 de Julio de 1830. Carlos X de Borbón , llevó a cabo una serie de leyes en las que suspendía la libertad de prensa y limitaba el voto de la burguesía. Estas nuevas medidas que adoptó el monarca desencadenaron una revolución burguesa a la que se unió el resto del pueblo.

Establecidas las diferencias entre las dos vírgenes (la Virgen morena, indígena, de habla Nahualt, la Virgen sin niño, la Virgen humilde, la Virgen del pueblo contra la Virgen de los poderosos; Una Virgen blanca, rica, una Virgen con niño y española) los bandos enfrentados en la lucha de la independencia, ya tenían a sus ídolos de guerra.

Al conseguir la independencia, después de una guerra marcada por unos orígenes muy remotos, instaurados ya en momentos de la conquista donde se impuso un sistema totalmente distinto al del mundo precolombino, la Virgen de Guadalupe, se ensalza como símbolo político.

Sus connotaciones vuelven a reinterpretarse para abarcar el sentimiento patriótico, o si se quiere, para el sentir del nuevo pueblo mexicano y en su evolución hacia símbolo de identidad nacional, se vuelve más indígena, más mestiza y más criolla.

No obstante, que la imagen de la virgen se convirtiera en símbolo de identidad nacional, no significa que fuera el único símbolo religioso en México. Tampoco significa afirmar que todos los mexicanos creían en ella o que los diferentes grupos sociales que componían y componen la sociedad mexicana relacionen lo mismo con esta figura (Zires, 1994 pág. 299).

Un símbolo del pueblo mexicano

La Virgen de Guadalupe se constituye como un elemento cultural del sentir del pueblo mexicano. Este sentir que emana desde los diferentes grupos sociales en una diversidad de significados, (no toda la sociedad mexicana relaciona la imagen a una misma cosa, sino que es y ha sido reinterpretada a lo largo de su existir) es lo que hace que la Virgen, sea un símbolo de la identidad nacional.

De este modo, todo lo relacionado con la imagen de la Virgen de Guadalupe no tiene por qué interpretarse de la misma forma, sino que puede tener varias significaciones.

La imagen transformada en bandera y agitada en pos de la movilización por la independencia, rompe con el hieratismo del altar y configura un nuevo significado lejos de la veneración. La Virgen agitada ahora está más cerca de “La liberté guidant le peuple” de Eugène Delacroix que de cualquier Virgen María tallada en un altar.

Bibliografía

  • Lafaye, Jacques. (1974). “Quetzalcoatl y Guadalupe: La formación de la conciencia nacional en México”. México: Fondo de Cultura Económica.
  • Zires, M. (1994). “Los mitos de la Virgen de Guadalupe. Su proceso de construcción y reinterpretación en el México pasado y contemporáneo”. Mexican Studies/Estudios Mexicanos10(2), 281-313.

Cómo citar este artículo

Carrero, E. (15 de octubre de 2019). La imagen de la Virgen de Guadalupe en la lucha de independencia. Recuperado el fecha de revisión del artículo (dd/mm/aa), de https://www.metusia.com/publicaciones/la-imagen-de-la-virgen-en-la-lucha-de-independencia/.


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